La arquitectura es dar forma al espacio. Por supuesto. Pero la arquitectura también es el resultado de un diálogo intensivo entre cliente y arquitecto. Al menos, así lo creemos nosotros. Nos gusta escuchar. Intentar captar la esencia del encargo. Traducirlo en croquis, primero conceptuales, después cada vez más concretos. Afinar. Hacer maquetas. Hasta llegar a un diseño con el que el cliente se pueda identificar. Realizable. Con aportaciones específicas nuestras, basadas en nuestro conocimiento y experiencia. Un diseño bonito, pero con aspectos pragmáticos en temas como el control de gastos, clima interior, mantenimiento y cada vez más, la aplicación de criterios medioambientales. Y con un claro hilo conductor: el fantástico clima mediterráneo, donde a menudo los espacios que no son estrictamente interiores o exteriores forman el alma verdadero de la vivienda.